El próximo cambio de presidente y de políticas en EE.UU. generó ya un fuerte impacto en la economía y las finanzas globales. Desde que Donald Trump fue elegido, el ingreso de capitales a su país creció considerablemente, lo cual revitalizó la cotización del dólar llevándolo a su valor relativo más fuerte desde 2003, medido contra las principales divisas globales. Y en línea con lo anterior, los inversores vendieron sus tenencias de deuda soberana-conservadora para invertir con mayor riesgo y expectativas de ganancias en la bolsa americana.

Estos acontecimientos de corto plazo pueden ser tomados como un síntoma de confianza en las políticas que promete aplicar el próximo titular de la Casa Blanca, que llevaría a su país a la ruta del crecimiento económico y, por lo tanto, a la fortaleza de la divisa. Sin embargo, conviene no confundir y tratar de entender cuál es la probabilidad de que las expectativas se traduzcan en realidades.

Pero ante las promesas de gasto y proteccionismo, el dólar puede debilitarse por mayor emisión monetaria y menor credibilidad. Así, inversores y bancos centrales se verían obligados a buscar mejores alternativas para atesorar.

Cuánto de todo esto se cumplirá y qué pensamientos quedarán sólo en palabras, es algo que está por verse. Mientras tanto, distintos rivales del país del norte, como China, van paulatinamente fortaleciendo su presencia financiera global dando créditos comerciales y para obras de infraestructura en yuanes.

Fuente: Diario La Nación

Acerca del Autor

Autor
Gabriel Holand

Economía y Finanzas

MBA en Mercados y Finanzas Internacionales (Ecole Nationales des Ponts et Chaussées, Francia). CEO en HR_Global Financial Advisors. E- learning Training Director. Periodista económico. Profesor universitario (UP, USAL).