Colombia: Economía y Pandemia

En esta ocasión les traemos un informe desarrollado por Mg. Alejandro Trapé denominado “Colombia: Economía y Pandemia (Efectos económicos, políticas económicas, resultados y perspectivas)”. Aquí nuestro faculty, director del Instituto de Competitividad ADEN International Business School ha creado un documento detallado sobre el impacto que ha tenido el Covid-19 en la perspectiva económica en Colombia. Aquí les dejamos la versión reducida, pero si deseas descargarte el informe completo puedes hacerlo haciendo clic aquí.


COLOMBIA – ECONOMÍA Y PANDEMIA
Efectos económicos, políticas económicas, resultados y perspectivas

La pandemia y las consecuentes medidas de aislamiento social han provocado en el mundo una recesión económica de una magnitud que sólo se compara con la Gran Depresión de los años treinta del siglo XX. Esta recesión proviene del ámbito de la salud, es mucho mayor que las anteriores: todos los países del mundo y sectores económicos y proviene de la retracción combinada de la oferta y la demanda total de la economía.

Esto obligó a los líderes mundiales a tomar decisiones de aislamiento que se tradujeron en efectos económicos negativos. Las “políticas de alivio” no se demoraron y fueron dirigidas a paliar la situación angustiosa de familias y empresas y sostener el funcionamiento de los sistemas financieros.

Dado que la situación no está resuelta, la política económica deberá continuar amortiguando las pérdidas de ingreso de los hogares con medidas sustanciales y bien focalizadas, además de brindar
apoyo a empresas que sufren restricciones obligatorias a la actividad. Sin embargo no todos los países cuentan con “espacios fiscales” suficientes para hacer frente a un escenario de auxilios que se dilate en el tiempo.

La economía colombiana pasaba por un buen momento al momento del impacto del COVID-19 ya que desde el primer trimestre de 2017 traía un ciclo ascendente de la producción con reducción del desempleo e inflación bajo control. Esta buena situación “de partida” ha sido fundamental para que, si bien los efectos negativos se han sentido con severidad en particular en los meses de marzo y abril de 2020, no hayan sido tan profundos como en otros países de la Región.

El gobierno inició políticas de alivio para moderar el efecto sobre familias y empresas. Si bien la desaceleración de la actividad redujo los ingresos corrientes del gobierno nacional central se decidió
por buscar recursos de largo plazo, tanto en fondos internos como contratando nueva deuda externa. También el gobierno utilizó política monetaria expansiva para contribuir a aliviar el problema. La política fiscal de 2021 será claramente expansiva pues aún tales estímulos no podrán ser retirados. La propuesta implica un déficit fiscal del Gobierno Nacional Central de 5,1% por ciento del Producto Interno Bruto para 2021. El gobierno apuesta a conseguir una apertura progresiva de la economía colombiana cuidando la salud de las personas, con el concepto que denomina ‘aislamiento inteligente y productivo’. Se ha decidido priorizar el levantamiento de las restricciones a las actividades que impliquen un menor riesgo de contagios y a su vez tengan mayor impacto en la generación de empleo y el PBI.

En todos los países existe un alto grado de incertidumbre en torno a las proyecciones de las variables económicas, que necesariamente se basan en presunciones críticas sobre la duración y las secuelas de la pandemia y el consecuente aislamiento. En Colombia hay razones para el optimismo, dado que la crisis cuando la economía registraba valores aceptables en variables como crecimiento del PIB, inflación y desempleo.

El BID espera una caída del PIB de Colombia entre 3% y 5% durante 2020, dependiendo de la extensión de la cuarentena. La recuperación comenzará en el segundo semestre y se asentará en 2021. Se espera además que la inflación termine 2020 por debajo del 3% y que la pobreza crezca hasta el 28% porque la clase media vulnerable vería una pérdida considerable de sus ingresos.

Se estima que la recuperación tendría dos fases: una de corto plazo (incluye primer semestre de 2021) donde aparecerán las reactivaciones de sectores que fueron golpeados por el aislamiento y que reaccionarán al nuevo movimiento de personas; otra de largo plazo en donde avanzarán sectores que impliquen mayor contacto físico y donde el gobierno podrá abordar obras más grandes. En ambas fases el incentivo al sector privado para que acompañe las acciones será crucial, lo cual debe asentarse en un mensaje claro de las autoridades respecto del rumbo y los tiempos revistos.

Mg Alejandro Trapé
Instituto de Competitividad
ADEN International Business School
Agosto –Setiembre 2020