Próximos pasos de un egresado de Licenciaturas de ADEN University: Te espera la Beca Alumni

La graduación suele vivirse como un punto de llegada. Un cierre legítimo, celebrado, incluso necesario. Sin embargo, en la vida profesional real —la que transcurre fuera del aula— ese momento suele activar una pregunta menos solemne y mucho más incómoda: ¿y ahora qué sigue? No se trata de una duda menor.

Desde ADEN International Business School, este artículo propone mirar ese instante posterior al egreso no como una interrupción, sino como una bisagra estratégica. Porque el recorrido académico no se agota con la obtención de un título: se proyecta, se profundiza y, sobre todo, se resignifica a la luz de nuevos desafíos profesionales. 

Muchos egresados descubren que la experiencia acumulada ya no alcanza por sí sola… otros perciben que necesitan ampliar su mirada para acceder a posiciones de mayor impacto. En ambos casos, la pregunta es la misma, aunque adopte distintos matices: ¿cómo potenciar lo construido sin volver a empezar desde cero?

El fin de una etapa también es el inicio de otra

Graduarse suele interpretarse como una meta alcanzada. Hay diploma, cierre simbólico y una sensación legítima de haber cumplido. Sin embargo, en la trayectoria profesional real, la graduación rara vez funciona como un punto final. Más bien opera como una pausa breve, un momento de balance en el que surge una pregunta silenciosa pero decisiva: ¿este cierre me deja exactamente donde necesito estar para lo que viene?

En contextos empresariales estables, durante décadas, la lógica fue lineal: estudiar, trabajar, ascender. Hoy esa secuencia perdió previsibilidad. Un profesional puede liderar un área durante años y, de pronto, descubrir que las decisiones estratégicas que ahora se esperan de él exigen herramientas que nunca formaron parte de su formación original.

En ese sentido, la graduación funciona menos como un “ya está” y más como un punto de inflexión. No interrumpe el aprendizaje, lo vuelve consciente. Obliga a mirar la propia experiencia con cierta distancia: qué se domina, qué se repite por inercia y qué empieza a quedar desactualizado. 

Aquí aparece una idea clave para comprender el valor de seguir formándose: la empleabilidad ya no depende únicamente de lo que se sabe hacer, sino de la capacidad de seguir aprendiendo de manera estructurada.

El mercado profesional después del egreso

A nivel regional, el mercado laboral ha mostrado una capacidad de recuperación notable tras los impactos de la pandemia, estabilizándose en una tasa de desocupación cercana al 5.8% para el primer semestre de 2025. No obstante, detrás de esta cifra se oculta una informalidad laboral persistente que afecta al 47.6% de la población ocupada. 

Para el profesional recién egresado, esta realidad se traduce en una competencia feroz por el acceso al limitado segmento del empleo formal, donde las brechas de género y la disparidad entre zonas urbanas y rurales continúan siendo obstáculos fundamentales para la equidad laboral, tal como quedó plasmado en informes de la Organización Internacional del Trabajo y las Naciones Unidas.

El mayor obstáculo que enfrentan hoy las organizaciones en Latinoamérica no es la falta de candidatos, sino la ausencia de las habilidades específicas requeridas por una economía en plena transformación digital. Según informes de ManpowerGroup y Michael Page, la escasez de talento se ha vuelto un fenómeno sistémico. 

En México, el 70% de los empleadores reporta dificultades para cubrir vacantes, una cifra que asciende al 71% en Costa Rica y se sitúa en un 68% en Argentina. Este desajuste es particularmente agudo en las empresas medianas, que carecen a menudo de los presupuestos de capacitación de las grandes multinacionales pero enfrentan las mismas exigencias tecnológicas.

En Argentina, por ejemplo, la brecha de talento es tan profunda que 8 de cada 10 empresas afirman no encontrar las habilidades necesarias en el mercado local. El problema no se limita a credenciales académicas básicas. Se trata de una carencia de competencias críticas como el pensamiento crítico y la resolución de problemas (71%), la comunicación efectiva (49%) y el liderazgo de equipos distribuidos, según estudios analizados por Forbes y la consultora Adecco.

De las “Soft Skills” a las “Deep Skills”

El enfoque tradicional en la experiencia acumulada está siendo desplazado por el potencial de aprendizaje y la adaptabilidad. El concepto de “Deep Skills” —habilidades humanas difíciles de automatizar— se ha convertido en el nuevo estándar de oro.

En Colombia, por ejemplo, el 57% de las empresas anticipa un aumento en su plantilla para el cierre de 2025, pero su principal obstáculo es la falta de candidatos que compartan la visión y los valores corporativos (69% de dificultad). La consultora global de Recursos Humanos Michael Page destaca que la demanda se inclina hacia perfiles versátiles que puedan asumir responsabilidades más allá de su especialización.

En los últimos años, la oferta de cursos breves, workshops y certificaciones específicas se multiplicó. Son útiles, ágiles y responden bien a necesidades tácticas: aprender una herramienta, actualizar un concepto, incorporar una metodología puntual. El problema aparece cuando ese formato se convierte en la única estrategia de desarrollo profesional.

La capacitación fragmentada rara vez construye visión. Aporta piezas sueltas, pero no siempre ofrece un marco integrador que permita entender cómo esas herramientas dialogan entre sí dentro de una organización real. Es frecuente encontrar profesionales altamente capacitados en aspectos técnicos, pero con dificultades para articular decisiones estratégicas, liderar equipos diversos o traducir información en impacto de negocio.

El posgrado estructurado responde a otra lógica. No busca resolver una carencia puntual, sino acompañar un proceso de transformación profesional más profundo. Su valor reside en el método, en la secuencia pedagógica y en la posibilidad de pensar los problemas de gestión de manera sistémica

La Beca Alumni como palanca de crecimiento

La Beca Alumni (exclusiva para graduados de Licenciaturas de ADEN University) puede leerse, en primera instancia, como un reconocimiento. No solo al esfuerzo académico realizado, sino al recorrido completo que implica transitar una formación universitaria: tiempo invertido, decisiones postergadas, desafíos profesionales abordados en paralelo. Sin embargo, reducirla a un gesto de recompensa sería incompleto. 

Su verdadero sentido aparece cuando se la entiende como una herramienta diseñada para resolver un dilema frecuente en los egresados: cómo seguir creciendo sin romper con lo ya construido.

En ese punto, el beneficio del 60 % (exclusiva para graduados de Licenciaturas de ADEN University) opera como un facilitador concreto, pero no como el núcleo de la decisión. Funciona como un acelerador que elimina fricciones habituales (económicas, temporales, emocionales) y permite que la pregunta central vuelva a ser estratégica: qué tipo de formación necesito para el siguiente tramo de mi carrera. No empuja a estudiar “porque conviene”, sino que habilita a hacerlo cuando el momento profesional lo requiere.

Para muchos egresados, volver a un espacio académico conocido reduce la incertidumbre que suele acompañar las decisiones de formación avanzada. Hay familiaridad con el enfoque pedagógico, con la exigencia académica y con el tipo de pares que se encuentran en el aula. Esa continuidad simbólica importa: permite concentrarse en el aprendizaje y no en la adaptación constante.

¿MBA o Maestría Especializada? Elegir con criterio

Elegir con criterio implica leer con honestidad el propio rol actual, el lugar que se quiere ocupar y las decisiones que hoy generan más fricción.

¿Cuándo un MBA tiene más sentido?

El MBA suele ser la elección natural para quienes necesitan ampliar la mirada. No se trata de saber más sobre un área puntual, sino de comprender cómo funciona el conjunto.

Suele resultar especialmente pertinente en perfiles que:

  • Han crecido desde un rol técnico o funcional hacia posiciones de coordinación o dirección.
  • Participan —o aspiran a participar— en comités ejecutivos.
  • Necesitan fortalecer su capacidad de liderazgo, negociación y visión estratégica.
  • Buscan comprender el negocio como un sistema integrado: finanzas, operaciones, personas, mercado y estrategia.

¿Cuándo conviene una Maestría Especializada?

La Maestría Especializada, en cambio, responde a otra lógica. No busca ampliar el campo visual, sino profundizar. Es la opción más adecuada cuando el desafío profesional no está en comprender el todo, sino en dominar con mayor solvencia un área crítica.

Suele ser la elección correcta para quienes:

  • Ya ocupan roles de responsabilidad en un área específica y desean consolidarse como referentes.
  • Necesitan actualizarse frente a cambios técnicos, regulatorios o metodológicos relevantes.
  • Buscan diferenciar su perfil en mercados laborales altamente competitivos.
  • Requieren herramientas avanzadas para resolver problemas complejos dentro de su especialidad.

Aquí el foco no está en la transversalidad, sino en la profundidad aplicada. Finanzas, marketing, gestión de proyectos, talento humano, innovación o analítica demandan niveles de sofisticación crecientes. 

Cerrar el círculo: Seguir creciendo dentro del ecosistema ADEN

La Beca Alumni puede entenderse como un gesto de continuidad inteligente. No empuja a cambiar de camino ni a romper con lo ya construido, sino que permite profundizarlo. 

Seguir creciendo dentro del ecosistema de ADEN International Business School implica asumir que el aprendizaje no es un episodio aislado, sino una relación de largo plazo con el conocimiento, los pares y los desafíos del entorno empresarial. 

Ahora que ya eres de la comunidad de ADEN Alumni tienes acceso a:

  • Networking con sentido estratégico: Los vínculos no se limitan al intercambio social: se construyen relaciones basadas en desafíos reales de gestión, toma de decisiones y crecimiento organizacional.
  • Intercambio de experiencias entre pares: Posibilidad de contrastar decisiones, modelos de negocio y estilos de liderazgo con profesionales que enfrentan problemáticas similares en contextos distintos.
  • Aprendizaje continuo más allá del aula: La comunidad Alumni actúa como un espacio extendido de actualización permanente, donde el conocimiento se renueva a partir de la experiencia colectiva.
  • Oportunidades profesionales y de negocio: La red facilita la detección temprana de oportunidades laborales, proyectos conjuntos, alianzas estratégicas y emprendimientos colaborativos.
  • Visión regional e internacional: Contacto con egresados de distintos países que permite ampliar la perspectiva del negocio, comprender otros mercados y anticipar tendencias.

Cerrar el círculo no significa terminar. Significa integrar lo aprendido, capitalizar la experiencia y elegir, con claridad, el próximo paso. 

Preguntas clave antes de dar el siguiente paso

A continuación, se responden las consultas más habituales, de forma directa y sin rodeos, para facilitar una decisión informada desde ADEN International Business School.

  1. ¿Qué MBAs puedo cursar con la Beca Alumni?

    La Beca Alumni aplica a los programas de MBA y Maestrías Especializadas disponibles dentro de la propuesta de posgrado, incluyendo opciones con enfoque ejecutivo, global, tecnológico y sostenible.

  2. ¿Qué requisitos debo cumplir para acceder a la beca?

    Pueden postular graduados y estudiantes egresados de Licenciaturas de ADEN University que deseen continuar su formación en el área de posgrado con un MBA o una Maestría Especializada.

  3. ¿Las maestrías y MBAs se pueden pagar en cuotas?

    Sí. Los programas cuentan con opciones de financiamiento directo, en cuotas fijas y sin intermediarios financieros, facilitando la planificación económica del posgrado.

  4. ¿Cómo saber si aplico a una Beca Alumni?

    La forma más sencilla es verificar si ya formás parte de la comunidad de egresados o estudiantes egresados de Licenciaturas de ADEN University y solicitar una evaluación personalizada de tu caso.

  5. ¿Puedo elegir cualquier sede o país para cursar?

    Sí. La Beca Alumni permite acceder a la oferta de posgrado en las distintas sedes y modalidades disponibles, según el programa elegido y su formato de cursada.