Tecnología Blockchain en empresas: ¿Cómo acortar la brecha digital en Costa Rica?

En Costa Rica, donde la digitalización convive con estructuras empresariales de madurez desigual, hablar de Blockchain es, en el fondo, hablar de una pregunta más incómoda: ¿qué tan sólidas son las bases invisibles sobre las que hoy operan las empresas?

La llamada brecha digital ya no se expresa únicamente en términos de acceso a tecnología. Se manifiesta, con mayor sutileza, en la distancia entre quienes usan sistemas para ejecutar tareas y quienes los integran para pensar estratégicamente. Entre planillas que no dialogan, procesos que dependen de validaciones manuales y datos cuya veracidad se asume pero no se comprueba, muchas organizaciones operan sobre pactos tácitos de confianza que no siempre resisten el crecimiento, la complejidad o la presión regulatoria.

Desde esta perspectiva, Blockchain aparece menos como una innovación disruptiva y más como una arquitectura de orden. Un modo de inscribir reglas, acuerdos y transacciones en un lenguaje que no admite ambigüedades ni reinterpretaciones posteriores. Cuando se articula con inteligencia artificial, análisis de datos y automatización de procesos, deja de ser una promesa abstracta y se convierte en una herramienta concreta para reducir fricciones, ganar trazabilidad y elevar la calidad de las decisiones empresariales.

Brecha digital en empresas costarricenses: un problema de gestión, no de tecnología

En el discurso empresarial, la brecha digital suele asociarse a la falta de inversión tecnológica: sistemas obsoletos, escasa automatización, bajo acceso a herramientas avanzadas. Sin embargo, en muchas organizaciones de Costa Rica, la brecha no se manifiesta en lo que falta, sino en cómo se articula lo que ya existe

Software, datos y plataformas conviven sin integrarse plenamente, generando un ecosistema digital fragmentado que sostiene la operación diaria, pero limita la capacidad de análisis y decisión estratégica.

Datos que existen, pero no gobiernan

Uno de los síntomas más frecuentes de esta brecha es la acumulación de datos que no se convierten en conocimiento accionable. Registros dispersos, información duplicada y validaciones manuales generan un escenario donde los datos están disponibles, pero no son plenamente confiables. 

En este punto resulta central el aporte de Gabriel Barrera, especialista en inteligencia artificial aplicada a los negocios y autor del libro Aplicando inteligencia artificial, publicado por la editorial de la Escuela de Negocios ADEN. Barrera sostiene que uno de los principales activos desaprovechados en las organizaciones son los datos infrautilizados: información que podría anticipar riesgos, optimizar procesos o mejorar la planificación, pero que permanece inerte por falta de integración, calidad y gobernanza.

La desalineación entre operación y decisión

La brecha digital también se expresa en la distancia entre la operación diaria y la toma de decisiones estratégicas. Muchas empresas han digitalizado tareas, pero no han rediseñado los modelos de gestión que esas tareas alimentan. Informes que describen el pasado, tableros que no dialogan entre sí y decisiones apoyadas en intuiciones revelan una transformación incompleta. 

Tal como plantea Nicolás Ramírez, experto en gestión empresarial y autor del libro Implementación de inteligencia artificial en la gestión empresarial, también publicado por la editorial de la Escuela de Negocios ADEN, la digitalización fracasa cuando se aborda como un proyecto tecnológico aislado y no como una decisión estratégica que atraviesa procesos, roles y criterios de decisión.

Brecha digital como problema de diseño organizacional

La brecha digital en Costa Rica, analizada desde una perspectiva multidimensional, no se limita al acceso a la conectividad, sino que se extiende a la apropiación de tecnologías de la Cuarta Revolución Industrial

Publicaciones de diversas consultoras y revistas aclaran que, mientras el país destaca como líder regional en la adopción de Inteligencia Artificial (IA) en pequeñas y medianas empresas (PyMEs) —con un 50% de estas utilizando herramientas de automatización—, existe un contraste marcado por la deficiencia en infraestructura avanzada y el rezago en habilidades digitales de la fuerza laboral general. La tecnología Blockchain emerge en este escenario como el catalizador necesario para orquestar la confianza, la transparencia y la eficiencia en un entorno hiperconectado pero fragmentado. 

Actualmente se llevan adelante diversos esfuerzos regionales en este sentido. Por ejemplo, el Ministerio de Ciencia, Innovación, Tecnología y Telecomunicaciones (MICITT) ha delineado una hoja de ruta ambiciosa a través de la Estrategia de Transformación Digital 2023-2027, la cual busca transitar hacia una sociedad y economía basadas en el conocimiento.

De Web1 a Web3 en la infraestructura empresarial

Durante décadas, la arquitectura digital de las empresas se apoyó en un supuesto incuestionado: para garantizar el control, la información debía concentrarse. Bases de datos únicas, sistemas propietarios y múltiples capas de validación manual fueron el precio a pagar por la confianza organizacional. 

Sebastián Heredia, especialista en derecho tecnológico y regulación de tecnologías emergentes, y autor del libro Blockchain y regulación, sostiene que Blockchain debe comprenderse como una infraestructura distribuida que permite validar transacciones sin recurrir a una autoridad central, desplazando el eje del control desde las personas y los intermediarios hacia las reglas del sistema.

Más allá de la narrativa tecnológica, la evolución hacia Web3 puede leerse como una transformación en la lógica organizacional:

  • Web1: información estática, unidireccional, con bajo nivel de interacción y control central.
  • Web2: plataformas interactivas, datos compartidos, pero concentrados en grandes intermediarios.
  • Web3: información distribuida, verificable e inmutable, con reglas integradas al sistema.

Blockchain como registro distribuido: un cambio estructural

Uno de los aportes más relevantes de Blockchain es la introducción de registros distribuidos. En lugar de depender de una única base de datos, la información se replica y sincroniza entre múltiples nodos, reduciendo riesgos de manipulación, errores y dependencias excesivas.

Este modelo introduce beneficios clave para la gestión empresarial:

  • Eliminación de puntos únicos de fallo.
  • Mayor resiliencia operativa.
  • Transparencia compartida entre actores autorizados.
  • Reducción de inconsistencias entre registros internos y externos.

El control no desaparece, pero se transforma: deja de ser correctivo y pasa a ser preventivo y estructural.

La confianza programable como principio organizacional

Otro concepto central es la llamada confianza programable. Blockchain permite que acuerdos, validaciones y transacciones se ejecuten automáticamente cuando se cumplen ciertas condiciones, sin necesidad de intermediación humana constante.

Desde una perspectiva de gestión, esto implica:

  • Menor dependencia de validaciones manuales.
  • Reducción de tiempos y fricciones operativas.
  • Disminución de errores derivados de interpretaciones subjetivas.
  • Mayor previsibilidad en la ejecución de procesos críticos.

La confianza deja de ser un acuerdo implícito entre áreas o personas y se convierte en una propiedad técnica del sistema, diseñada desde el inicio.

Menos intermediarios, menos fricción, más coherencia

La eliminación de intermediarios no supone la desaparición de funciones de control, auditoría o supervisión. Por el contrario, estas funciones se integran al flujo de información. Lo que se reduce es la fricción innecesaria:

  • Menos conciliaciones posteriores.
  • Menos duplicación de registros.
  • Menos dependencia de correos, aprobaciones y controles ex post.

En entornos complejos, esta reducción de fricción no solo mejora la eficiencia, sino que disminuye el riesgo operativo. Cadenas de suministro, ecosistemas de proveedores, proyectos colaborativos o redes de certificación son ejemplos claros.

Cuando las organizaciones apuestan por soluciones corporativas digitales en América Latina, la tecnología deja de ser un fin en sí mismo y se convierte en un habilitador de capacidades internas, permitiendo alinear transformación digital, desarrollo de talento y toma de decisiones estratégicas en contextos complejos

Smart contracts, tokenización y eficiencia operativa

Durante años, los contratos fueron entendidos como documentos: textos que fijan acuerdos y que, ante cualquier desviación, requieren interpretación, mediación y, muchas veces, conflicto. Blockchain introduce una mutación silenciosa en esta lógica al habilitar los smart contracts, contratos inteligentes que no solo describen un acuerdo, sino que lo ejecutan automáticamente cuando se cumplen determinadas condiciones.

Desde el enfoque desarrollado por Sebastián Heredia, los smart contracts representan un cambio estructural en la forma de concebir el cumplimiento contractual. El acuerdo deja de depender de interpretaciones posteriores y se transforma en una secuencia de reglas verificables inscritas en el sistema.

En términos operativos, esta automatización impacta directamente en procesos críticos como:

  • Pagos automáticos, que se ejecutan cuando una entrega, un hito o una validación queda registrada en la red.
  • Validación contractual, donde el cumplimiento de condiciones reemplaza aprobaciones manuales sucesivas.
  • Reducción de fricciones legales, al minimizar ambigüedades, disputas y tiempos de conciliación.

El valor no reside únicamente en la velocidad, sino en la previsibilidad. Las organizaciones dejan de gestionar excepciones constantes y comienzan a diseñar procesos donde el cumplimiento está integrado desde el origen. 

Automatizar sin perder control: un cambio de lógica

Uno de los temores recurrentes frente a los smart contracts es la pérdida de flexibilidad. Sin embargo, el planteo no es automatizar sin criterio, sino automatizar lo que ya está normado, liberando a las personas de tareas repetitivas para concentrarlas en decisiones de mayor valor.

Barrera subraya que la eficiencia operativa no surge de reemplazar personas por sistemas, sino de rediseñar procesos donde la tecnología asuma aquello que puede ejecutarse con reglas claras y datos confiables.

Desde esta perspectiva, los smart contracts funcionan como una capa que reduce ruido operativo, disminuye errores humanos y genera información estructurada para análisis posteriores, especialmente cuando se integran con sistemas de inteligencia artificial.

Tokenización de activos y nuevos modelos de negocio

Si los smart contracts redefinen cómo se ejecutan los acuerdos, la tokenización redefine qué puede convertirse en activo económico. Tokenizar implica representar digitalmente un activo —físico o intangible— en una red Blockchain, habilitando nuevas formas de intercambio, financiamiento y gobernanza.

Heredia plantea que la tokenización no es un fenómeno financiero aislado, sino una herramienta de reorganización del valor. Activos tradicionalmente ilíquidos, complejos o costosos de transferir pueden fragmentarse, auditarse y negociarse con mayor transparencia.

En el ámbito empresarial, esto abre posibilidades concretas como:

  • Real estate fraccionado, donde proyectos inmobiliarios pueden dividirse en participaciones accesibles, reduciendo barreras de entrada.
  • Financiamiento alternativo, al permitir que empresas accedan a capital sin depender exclusivamente de intermediarios tradicionales.
  • Mayor transparencia para inversores, gracias a registros inmutables sobre propiedad, flujos y rendimientos.

Más allá del sector financiero, la tokenización introduce un lenguaje común para representar valor, derechos y obligaciones, facilitando la coordinación entre múltiples actores.

Proyectos costarricenses que demuestran el valor práctico del Blockchain 

La adopción de Blockchain en el ámbito empresarial deja de ser abstracta cuando se observa cómo distintas industrias comienzan a utilizarla para resolver problemas concretos: trazabilidad, confianza, coordinación y eficiencia.

Iniciativas como CofiBlocks están redefiniendo la cadena de suministro del café costarricense. Utilizando Web3 y smart contracts, el proyecto permite un reparto automático y transparente de los beneficios de la venta final hacia el productor primario. Esto no solo garantiza un precio justo para el agricultor, sino que ofrece al consumidor internacional una prueba inmutable del origen y la sostenibilidad del producto, elevando el valor de la marca país en mercados de especialidad.

En el sector inmobiliario, el proyecto RISE, desarrollado por el TEC en colaboración con la Municipalidad de San José, utiliza la tokenización de flujos de ingresos para reactivar edificios abandonados en el centro histórico. Al permitir que múltiples inversores adquieran “fracciones” de un proyecto de rehabilitación urbana (como edificios de coliving o coworking), se logra financiar obras de gran envergadura que antes eran inalcanzables para inversores locales, mejorando la liquidez del mercado inmobiliario y revitalizando la capital. 

En el ámbito de servicios financieros y empresariales, los smart contracts ya se utilizan para automatizar procesos que tradicionalmente dependían de múltiples validaciones humanas. En Costa Rica, su adopción se observa en esquemas de pagos condicionados, financiamiento comercial y acuerdos entre empresas.

Un ejemplo frecuente es el uso de contratos inteligentes para:

  • Liberar pagos cuando se cumplen hitos verificables.
  • Automatizar penalidades o bonificaciones contractuales.
  • Reducir tiempos de conciliación entre partes.

El beneficio no es únicamente operativo. Al reducir la ambigüedad contractual, las organizaciones disminuyen riesgos legales y liberan recursos que antes se destinaban a control y seguimiento. 

Conclusiones y recomendaciones estratégicas

En muchas organizaciones de Costa Rica, la inteligencia artificial ya está presente de forma fragmentaria: automatiza tareas, optimiza reportes o acelera análisis puntuales. El desafío no es técnico, sino estratégico: cómo formar a quienes deciden para que comprendan dónde la IA agrega valor real, cómo evaluar su impacto y cuándo no utilizarla. Tal como señalan los marcos de Barrera y Ramírez, sin criterio ejecutivo la IA corre el riesgo de convertirse en una promesa inflada o en una herramienta subutilizada.

Desde esta lógica se estructuran las Corporate Solutions de ADEN International Business School. No como un catálogo de programas, sino como un enfoque integral que acompaña a las empresas en la comprensión estratégica de la transformación digital. El énfasis no está puesto en la tecnología en sí, sino en su impacto sobre la gestión, la gobernanza, la cultura y la toma de decisiones.

Comprender la IA sin ser especialista técnico

La brecha digital también se expresa dentro de las organizaciones, entre áreas técnicas y áreas de gestión. Cuando la inteligencia artificial queda encapsulada en equipos especializados, se debilita su impacto estratégico. Ramírez subraya que la transformación digital exige lenguajes compartidos, capaces de conectar tecnología, procesos y decisiones.

Desde esta mirada, resultan clave los espacios de formación pensados para profesionales sin perfil técnico, enfocados en comprender el impacto organizacional de la IA, su integración en procesos existentes y su rol en la creación de valor, más allá del funcionamiento algorítmico.

Diagnosticar, rediseñar y liderar del cambio digital

Digitalizar no equivale a innovar. Muchas iniciativas fracasan porque se superponen tecnologías sobre procesos que no fueron revisados. El enfoque de transformación digital desarrollado por Ramírez insiste en la necesidad de diagnosticar antes de implementar, repensar flujos de trabajo y liderar el cambio cultural que toda transformación implica.

En este sentido, Corporate Solutions ofrece consultorías y procesos de diagnóstico, ayudando a las organizaciones a:

  • Detectar áreas clave donde la digitalización y automatización pueden generar impacto real.
  • Mapear competencias internas y diseñar rutas de aprendizaje alineadas con objetivos estratégicos.
  • Asegurar que la adopción tecnológica no se desarrolle de forma aislada sino integrada a la gestión empresarial.

Las consultoras de empresas, como las que componen los expertos de ADEN, proponen atajos tecnológicos ni discursos grandilocuentes, sino un trabajo sostenido sobre lo que realmente transforma a las organizaciones: la forma en que piensan, deciden y gobiernan el cambio. 

Preguntas frecuentes

Aun después de comprender el potencial de Blockchain y la inteligencia artificial, suelen aparecer dudas prácticas: cómo convivir con los sistemas actuales, por dónde comenzar y qué tipo de acompañamiento necesitan las organizaciones para que la transformación no quede solo en el plano conceptual. Las siguientes respuestas buscan aclarar esos puntos desde una mirada estratégica y aplicada.

  1. ¿Blockchain reemplaza a los sistemas ERP existentes?

    No. Blockchain no reemplaza a los ERP, sino que los complementa. Mientras el ERP gestiona la operación interna, Blockchain actúa como una capa adicional de confianza, trazabilidad y validación entre múltiples actores. Su valor aparece cuando se integra para asegurar la integridad de datos, automatizar acuerdos o compartir información verificable con terceros.

  2. ¿Qué industrias en Costa Rica avanzan más rápido?

    La agroindustria, el real estate y los servicios empresariales lideran la adopción. La presión por trazabilidad, transparencia y cumplimiento normativo ha acelerado el uso de Blockchain e IA en cadenas de exportación, proyectos inmobiliarios y esquemas contractuales más automatizados.

  3. ¿Por dónde empezar si la empresa nunca trabajó con Blockchain o IA?

    El primer paso no es tecnológico, sino estratégico. Conviene comenzar con un diagnóstico de procesos críticos, identificar dónde existen fricciones, riesgos o falta de confianza en los datos, y recién entonces evaluar qué tecnologías pueden aportar valor real. Empezar pequeño y con objetivos claros suele ser más efectivo que grandes implementaciones iniciales.

  4. ¿Cómo preparar a los equipos para adoptar nuevas tecnologías?

    La clave está en formar criterio antes que habilidades técnicas. Preparar a los equipos implica desarrollar comprensión del impacto organizacional de la tecnología, alinear liderazgo, generar lenguaje común entre áreas y acompañar el cambio cultural. La adopción es más sostenible cuando las personas entienden el para qué, no solo el cómo.

  5. ¿Qué diferencia a las Corporate Solutions de una capacitación tradicional?

    Las Corporate Solutions no se limitan a transmitir contenidos. Funcionan como un enfoque integral que combina formación ejecutiva, diagnóstico organizacional y aprendizaje aplicado, alineado con los desafíos reales de cada empresa. En este sentido, el rol de ADEN International Business School se acerca más al de una consultora de empresas con base académica que al de una capacitación estándar, acompañando procesos de transformación y no solo instancias formativas aisladas.

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Faculty: Nicolás Ramirez
Nicolás Ramirez

Experto en Emprendimiento, Innovación y Negocios Digitales