La omnicanalidad no es simplemente la coexistencia de canales digitales y físicos; es la promesa de una experiencia integrada, coherente y fluida. Y esa promesa, aunque se perciba en la interfaz de una app o en la sonrisa de un vendedor, se sostiene (o se derrumba) en la arquitectura invisible del supply chain management.
Customer centricity en la cadena de abastecimiento
Si la omnicanalidad rediseña la estructura, el customer centricity redefine el criterio.
La pregunta ya no es “¿cómo optimizar la operación?”, sino “¿qué debe experimentar el cliente y qué diseño operativo lo hace posible?”. La diferencia parece sutil, pero transforma prioridades, métricas y decisiones.
En Management bajo el enfoque customer centricity, Vanesa Villar sostiene que una organización verdaderamente centrada en el cliente alinea productos, servicios y procesos con las necesidades de los clientes más valiosos para maximizar beneficios sostenibles en el largo plazo. Llevado a la cadena de abastecimiento, esto implica que:
- El inventario no es solo capital de trabajo: es capacidad de respuesta.
- El lead time no es solo eficiencia interna: es tiempo percibido.
- La tasa de devoluciones no es solo un indicador logístico: es fricción en la experiencia.
Una empresa puede reducir costos logísticos y, al mismo tiempo, destruir valor si esa reducción impacta negativamente en la percepción del cliente.
Valor percibido: precio, calidad, tiempo y servicio
Vanesa Villar explica que el cliente evalúa la oferta a partir de cuatro grandes dimensiones: precio, calidad, tiempo y servicio. La cadena de abastecimiento incide directamente en tres de ellas:
- Tiempo: cumplimiento de promesa de entrega.
- Servicio: facilidad de devolución, claridad en el tracking, respuesta ante incidencias.
- Calidad: estado del producto, embalaje, exactitud del pedido.
El precio, incluso, puede verse condicionado por decisiones logísticas (costos de transporte, almacenaje, manipulación).
Ejemplo: una empresa de electrodomésticos que promete entrega en 48 horas. Si el producto llega en el plazo prometido pero sin información clara de seguimiento, la percepción de servicio cae. Si llega dañado por un embalaje inadecuado, la calidad se percibe inferior. La cadena no solo entregó un bien: entregó una experiencia.
Por eso Villar enfatiza que el valor se construye desde la percepción del cliente, no desde la eficiencia interna. Lo que internamente parece ahorro puede externamente percibirse como deterioro.
Lo que no agrega valor, agrega costo
Revisar la capacidad operativa en la empresa implica preguntarse no cuánto produce, sino cuánto valor genera en función de la promesa al cliente.
En logística, esto se traduce en:
- Movimientos duplicados dentro del almacén.
- Reprocesos por errores de picking.
- Traslados innecesarios entre centros.
- Inventarios “por si acaso” que no responden a demanda real.
Cada uno de estos elementos no solo incrementa costos, sino que genera complejidad que luego impacta en el servicio.
Aquí el pensamiento Lean dialoga naturalmente con el enfoque customer centricity: eliminar desperdicio no es solo reducir gasto, es proteger la experiencia.
La pregunta estratégica deja de ser: ¿Dónde podemos reducir? Y pasa a ser: ¿Qué parte de la operación realmente crea valor para el cliente y cuál solo sostiene inercias históricas?
Nuevos conceptos de gestión en supply chain para omnicanalidad
La transformación omnicanal exige abandonar prácticas tradicionales de segmentación rígida y adoptar diseños más flexibles y adaptativos.
En Administración de la cadena de suministro del siglo XXI, Tomás Pujal plantea que la gestión moderna debe integrar decisiones de surtido, abastecimiento y distribución bajo una lógica sistémica.
Flow-through assortment y surtido estratégico
Uno de los conceptos relevantes es el de optimización del surtido según localización y estacionalidad, lo que en entornos omnicanal implica que no todos los puntos deben ofrecer exactamente lo mismo. Un inventario único no significa uniformidad absoluta.
Pensemos en una cadena de indumentaria deportiva:
- Una tienda urbana puede priorizar moda deportiva.
- Un punto cercano a zonas turísticas puede priorizar equipamiento técnico.
- El e-commerce puede ofrecer catálogo extendido con abastecimiento diferido.
El surtido, entonces, deja de ser decisión comercial aislada y se convierte en decisión logística estratégica.
Merge in transit: reducir tiempos sin multiplicar inventarios
Otro concepto clave desarrollado por Tomás Pujal es el merge in transit, que permite consolidar componentes en tránsito para reducir tiempos de entrega sin necesidad de incrementar inventario en cada punto.
En entornos omnicanal, esta lógica permite:
- Reducir tiempos de armado de pedidos.
- Minimizar duplicación de stock.
- Aumentar flexibilidad ante variaciones de demanda.
Imaginemos una empresa que vende computadoras personalizadas. Si cada componente se almacena por separado en distintos nodos, el tiempo de armado puede extenderse. Con una estrategia de consolidación en tránsito, se optimiza la promesa sin inflar inventarios.
No se trata de tener más stock, sino de diseñar mejor los flujos.
RSE y operaciones verdes en la cadena de abastecimiento
La omnicanalidad también expone a las empresas a mayor escrutinio público. Las decisiones logísticas ya no son invisibles.
Tomás Pujal señala que la sostenibilidad y la responsabilidad social influyen en la ventaja competitiva, en la reputación corporativa y en la confianza de stakeholders.
En la práctica, esto implica:
- Optimizar rutas para reducir emisiones.
- Diseñar embalajes sostenibles.
- Gestionar devoluciones con criterios ambientales.
- Evaluar proveedores bajo estándares ESG.
La cadena de abastecimiento deja de ser una función interna para convertirse en una declaración pública de coherencia empresarial.
Diagnóstico estratégico para una cadena omnicanal
La pregunta final no es tecnológica, sino organizacional.
¿Existe colaboración real entre ventas, operaciones, finanzas y tecnología?
¿Los indicadores conversan entre sí o compiten?
¿Las promesas comerciales están alineadas con la capacidad operativa?
Un diagnóstico estratégico debería incluir:
- Evaluación de integración interna.
- Identificación de fricciones recurrentes.
- Definición de hoja de ruta de indicadores.
- Construcción de un árbol de ineficiencias que conecte síntomas con causas estructurales.
La omnicanalidad no se improvisa. Se diseña.
E-commerce y última milla
La última milla no es el final del proceso logístico. Es el momento de la verdad.
En entornos omnicanal, el e-commerce ha trasladado la complejidad operativa desde el centro de distribución hacia el hogar del cliente. Cada pedido individual sustituye a los envíos masivos a tiendas. Cada entrega fallida se convierte en costo, pero también en reputación.
En Administración de la cadena de suministro del siglo XXI, Tomás Pujal explica que la evolución de la cadena moderna obliga a repensar no solo los eslabones tradicionales, sino también la forma en que se articulan distribución, tiempos de respuesta y nivel de servicio. La última milla deja de ser un tramo operativo y se convierte en una variable estratégica de competitividad.
El e-commerce amplifica tres tensiones estructurales:
- Velocidad vs. costo.
- Capilaridad vs. eficiencia.
- Promesa comercial vs. capacidad real.
La pregunta no es si se puede entregar más rápido. La pregunta es si el modelo de red está diseñado para sostener esa velocidad sin erosionar el margen.
El costo invisible de cumplir más rápido
Prometer entrega en 24 horas parece una decisión comercial. En realidad, es una decisión de arquitectura logística.
Diversos estudios de mercado muestran que el costo de envíos same-day o next-day puede superar los 15 dólares por paquete en ciertos contextos urbanos cuando no existe densidad suficiente o red optimizada. El resultado es una presión directa sobre el margen bruto.
Pero el costo invisible no es solo financiero.
Cuando una empresa acelera sin rediseñar:
- Multiplica inventarios para acercarlos al cliente.
- Aumenta traslados fragmentados.
- Reduce ventanas de consolidación.
- Incrementa riesgo de errores por presión operativa.
Tomás Pujal advierte que la competitividad de la cadena depende de la coherencia entre diseño de red, gestión de inventarios y nivel de servicio prometido en el mercado. Cuando esa coherencia se rompe, el sistema comienza a generar ineficiencias estructurales.
El dilema estratégico es claro: ¿La velocidad es una ventaja competitiva sostenible o una respuesta reactiva a la presión del mercado?
La omnicanalidad exige decisiones basadas en rediseño estructural, no en aceleración superficial.
Devoluciones como parte del servicio, no como daño colateral
Uno de los grandes puntos ciegos del e-commerce es considerar las devoluciones como una anomalía.
En Management bajo el enfoque customer centricity, Vanesa Villar sostiene que el servicio al cliente no termina con la entrega del producto, sino que incluye todos los momentos de contacto que configuran la experiencia. Esto implica que la gestión de devoluciones no es un problema logístico secundario, sino parte integral de la propuesta de valor.
En sectores como moda, calzado o electrónica, las tasas de devolución pueden superar el 20 % o incluso el 30 %. Si la cadena no incorpora ese flujo inverso en su planificación, el inventario visible se convierte en una ilusión.
Pensemos en una marca de indumentaria con alta rotación online. Si un producto vendido hoy tiene alta probabilidad de regresar en siete días, el sistema debería contemplarlo como inventario potencial en tránsito, no como pérdida temporal. De lo contrario:
- Se reabastece innecesariamente.
- Se sobreestima la demanda real.
- Se incrementan costos de almacenamiento.
Vanesa Villar señala que el valor se construye desde la percepción del cliente. Un proceso de devolución complejo, lento o poco claro deteriora la experiencia incluso si el producto era de calidad.
Desde una perspectiva estratégica, integrar devoluciones implica:
- Diseñar procesos de logística inversa eficientes.
- Incorporar datos de devolución en el forecasting.
- Medir el impacto real de devoluciones en margen y satisfacción.
- Establecer reglas claras de reacondicionamiento o redistribución.
La omnicanalidad madura no intenta reducir devoluciones a cero. Las gestiona inteligentemente.
Nuevos conceptos de gestión para omnicanalidad
Flow-through assortment y surtido como estrategia logística
En su libro Administración de la cadena de suministro del siglo XXI, Tomás Pujal desarrolla la importancia de optimizar el surtido considerando localización, estacionalidad y comportamiento del cliente. El surtido ya no es únicamente una decisión comercial; es una variable crítica de competitividad.
En entornos omnicanal, este concepto se vuelve aún más relevante.
Un error común es interpretar el “inventario único” como “mismo surtido en todos los puntos”. Pero la omnicanalidad inteligente no busca homogeneidad; busca coherencia estratégica.
Veamos por qué.
Si todos los nodos almacenan exactamente el mismo surtido:
- Se diluye especialización regional.
- Se incrementa el capital inmovilizado.
- Se reduce eficiencia de rotación.
- Se multiplica el riesgo de obsolescencia.
El flow-through assortment propone algo diferente: un diseño dinámico de surtido que fluye según demanda real, ubicación y estacionalidad.
La competitividad no surge de ofrecer todo en todos lados, sino de ofrecer lo correcto en el lugar correcto y en el momento correcto.
En términos ejecutivos, el surtido se convierte en una decisión logística porque:
- Impacta directamente en nivel de servicio.
- Determina necesidades de almacenamiento.
- Condiciona transporte y reposición.
- Afecta la experiencia omnicanal.
La omnicanalidad sin estrategia de surtido termina generando promesas incumplidas o inventarios sobredimensionados.
Pujal subraya que la satisfacción del cliente depende de que el surtido responda a sus expectativas específicas. En mercados fragmentados, esa especificidad se vuelve ventaja competitiva.
Merge in transit para reducir tiempos sin inflar inventario
Otro concepto que adquiere centralidad en la omnicanalidad es el merge in transit (MIT), desarrollado por Tomás Pujal en Administración de la cadena de suministro del siglo XXI como una lógica que permite consolidar productos en tránsito antes de la entrega final.
El problema que resuelve es claro: ¿Cómo reducir lead time sin multiplicar inventarios en cada punto?
Tradicionalmente, para garantizar rapidez, las empresas descentralizan inventario. Pero descentralizar implica:
- Mayor capital de trabajo.
- Mayor riesgo de desbalance de stock.
- Mayor complejidad de reposición.
El merge in transit propone una alternativa más sofisticada: en lugar de almacenar todas las combinaciones posibles en cada nodo, se envían componentes o productos desde distintos orígenes hacia un punto de consolidación cercano al cliente, donde se integran antes de la entrega final.
El cliente recibe el combo completo en una única entrega, pero la empresa no tuvo que duplicar inventario en cada ubicación.
De conceptos técnicos a decisiones estratégicas
Lo que estos conceptos revelan es que la omnicanalidad no se resuelve con más stock ni con más transporte, sino con mejor diseño.
Flow-through assortment redefine cómo se piensa el surtido. Merge in transit redefine cómo se piensa la consolidación.
Ambos obligan a una lectura sistémica:
- Inventario, transporte y promesa comercial deben dialogar.
- El capital de trabajo debe alinearse con estrategia de servicio.
- El diseño logístico debe anticipar comportamiento del cliente.
La omnicanalidad madura no busca uniformidad, busca arquitectura inteligente.
Y esa arquitectura comienza cuando la cadena de abastecimiento deja de verse como una función operativa y se asume como decisión estratégica de posicionamiento competitivo.
Diagnóstico y hoja de ruta para una cadena de abastecimiento omnicanal
El diagnóstico no debe limitarse a medir resultados. Debe interrogar la arquitectura. La pregunta no es solo “¿qué está fallando?”, sino “¿qué diseño produce lo que hoy estamos observando?”.
Diagnóstico de colaboración (interno y con proveedores)
La omnicanalidad tensiona especialmente la colaboración entre áreas. Ventas promete. Operaciones ejecuta. Finanzas controla costos. Tecnología habilita sistemas. Proveedores abastecen. Si cada uno funciona bajo lógicas aisladas, la cadena pierde coherencia.
Un diagnóstico serio comienza por mapear fricciones. No fricciones teóricas, sino reales:
- Promesas comerciales que no consideran capacidad logística.
- Promociones lanzadas sin ajuste previo de inventario.
- Cambios en forecast no comunicados a proveedores estratégicos.
- Sistemas que no comparten información en tiempo real.
- Reglas de priorización contradictorias entre canales.
Tomás Pujal enfatiza que la cadena moderna requiere coordinación estratégica entre actores internos y externos. La información compartida no es un lujo; es condición de competitividad.
Un diagnóstico de colaboración debería responder preguntas como:
- ¿Quién define la promesa de entrega?
- ¿Con qué información se construye el forecast?
- ¿Los proveedores participan en la planificación o solo reaccionan?
- ¿Existen reuniones de alineación interfuncional periódicas?
- ¿Las decisiones de surtido dialogan con capacidad logística?
La omnicanalidad sin colaboración es un conjunto de iniciativas desconectadas.
Identificación de excepciones recurrentes
La madurez operativa no se mide por la ausencia de errores, sino por la gestión inteligente de excepciones. Las excepciones recurrentes revelan patrones estructurales:
- Quiebres frecuentes en determinadas categorías.
- Backorders sistemáticos en picos promocionales.
- Retrasos concentrados en ciertas zonas geográficas.
- Altas tasas de reintento de entrega.
- Devoluciones reiteradas por error de picking.
Cada excepción es un mensaje. El error común es tratar la excepción como incidente aislado. La visión estratégica busca patrones.
Hoja de ruta de indicadores
Después del diagnóstico, la organización necesita claridad. No más métricas. Mejores métricas.
Uno de los errores frecuentes es multiplicar indicadores hasta volverlos inmanejables. La cadena omnicanal requiere pocos indicadores, pero “conversables” entre áreas.
Un indicador conversable es aquel que:
- Tiene impacto estratégico.
- Es comprendido por distintas funciones.
- Dispara decisiones concretas.
Ejemplos de indicadores estratégicos en omnicanalidad:
- OTIF segmentado por canal.
- Nivel de servicio por categoría.
- Tasa de excepción por zona.
- Lead time promedio vs. lead time prometido.
- Tasa de devolución por motivo.
Pero lo verdaderamente relevante no es el indicador en sí, sino la pregunta asociada: ¿Qué decisión gatilla este número? Un KPI que no genera acción es solo estadística.
Tomás Pujal sostiene que la cadena moderna debe alinearse con estrategia organizacional. Los indicadores, por tanto, no pueden medirse en vacío. Deben responder a objetivos de rentabilidad, experiencia y sostenibilidad.
Árbol de ineficiencias
La herramienta más potente en procesos de transformación logística es el árbol de ineficiencias. Su lógica es simple: Síntoma → Causa operativa → Causa de diseño.
Veamos un ejemplo:
- Síntoma: aumento de costos de transporte.
- Causa operativa: más envíos urgentes.
- Causa de diseño: forecast impreciso + ausencia de stock de seguridad estratégico + reglas comerciales que permiten promesas de entrega imposibles.
Otro ejemplo:
- Síntoma: quiebres frecuentes en productos estrella.
- Causa operativa: reposición tardía.
- Causa de diseño: surtido no segmentado + falta de integración con proveedor + baja visibilidad de inventario real.
El árbol obliga a dejar de culpar la ejecución y comenzar a revisar arquitectura.
Cuando el diseño es defectuoso, la operación sufre. Y la solución no es presionar más al equipo operativo, sino rediseñar reglas, procesos y estructuras.
Convertir un diagnóstico en aprendizaje aplicable
Las organizaciones que enfrentan desafíos complejos en su cadena de abastecimiento suelen cometer un error recurrente: buscan soluciones técnicas para problemas estructurales.
Las Soluciones Corporativas de ADEN parten de una premisa diferente. No ofrecen programas estándar desconectados de la realidad empresarial. Proponen procesos co-construidos. Con más de tres décadas de experiencia en el mundo corporativo, este modelo integra tres dimensiones:
- Diagnóstico estratégico, para comprender el diseño actual de la organización.
- Formación aplicada, orientada a la toma de decisiones reales.
- Acompañamiento ejecutivo, para traducir aprendizaje en transformación.
Las modalidades se adaptan al contexto empresarial:
- Programas In Company, diseñados a la medida de cada organización.
- Consultorías especializadas, con intervención técnica y estratégica.
- Planes Corporativos, que permiten desarrollar talento clave mediante acceso anticipado a especializaciones, maestrías y MBAs.
- Acrópolis LAB, plataforma de e-learning con rutas autogestionadas, contenidos actualizados, dinámicas de gamificación y dashboards de seguimiento que permiten medir impacto y desempeño.
La lógica no es transferir teoría, sino intervenir en la arquitectura organizacional desde el aprendizaje experiencial.
Bootcamp “Desafíos de Supply Chain Management”
Dentro del marco de las Soluciones Corporativas, el Bootcamp Desafíos de Supply Chain Management aborda la cadena de abastecimiento como un sistema estratégico que debe alinearse con la omnicanalidad, la rentabilidad y la experiencia del cliente.
El enfoque integra tres dimensiones clave:
- Customer centricity aplicado a operaciones, para revisar promesas de servicio, devoluciones y segmentación de clientes desde la percepción de valor.
- Lean y eliminación de ineficiencias, identificando desperdicios estructurales a través de herramientas como el árbol de ineficiencias.
- Tecnología y analítica aplicada, fortaleciendo la toma de decisiones basada en datos e indicadores estratégicos.
Más que un espacio formativo, el bootcamp es una instancia de trabajo aplicada que deja entregables concretos.
Preguntas frecuentes
¿La omnicanalidad es viable para empresas medianas?
Sí, pero no como réplica del modelo de grandes corporaciones. Para una empresa mediana, la omnicanalidad viable no implica multiplicar nodos ni sofisticar excesivamente la red, sino integrar canales de forma coherente y progresiva.
La ventaja competitiva de las empresas medianas radica en su agilidad. Si logran alinear promesa comercial y capacidad operativa desde el inicio, pueden implementar modelos omnicanal más eficientes que estructuras sobredimensionadas.¿Cuánto tiempo toma rediseñar una cadena de abastecimiento?
Depende del alcance, pero el rediseño estratégico no es un evento puntual, sino un proceso por fases. En términos generales:
> Un diagnóstico estructural puede realizarse en semanas.
> La redefinición de indicadores y arquitectura toma algunos meses.
> La transformación cultural y operativa puede extenderse de 12 a 24 meses.
El error es esperar una solución inmediata.¿Qué implica diseñar una supply chain resiliente?
Una cadena resiliente no es la que nunca falla, sino la que absorbe impactos sin colapsar. Implica:
> Diversificación de proveedores estratégicos.
> Planificación de escenarios alternativos.
> Stock de seguridad inteligente, no inflado.
> Capacidad de reconfigurar rutas y reglas de priorización rápidamente.
> Sistemas que permitan visibilidad en tiempo real.¿Cómo evaluar la madurez omnicanal de mi empresa?
La madurez omnicanal no se mide por cantidad de canales, sino por integración. Algunas preguntas clave para evaluarla:
> ¿Existe inventario visible en tiempo real para todos los canales?
> ¿La promesa comercial considera capacidad logística real?
> ¿Los indicadores son compartidos entre áreas?
> ¿Las devoluciones están integradas al modelo financiero?
> ¿La tecnología orquesta decisiones o solo registra transacciones?
Si cada canal opera como unidad independiente, la empresa es multicanal. Si la experiencia es coherente y la información fluye transversalmente, la empresa es omnicanal.¿Cómo evitar que el crecimiento desordene la operación?
El crecimiento desordena cuando se expande la venta sin rediseñar la estructura. Para evitarlo, es necesario:
> Diagnosticar fricciones antes de escalar.
> Establecer una hoja de ruta clara de indicadores.
> Alinear áreas comerciales y operativas.
> Redefinir arquitectura de procesos en función del volumen proyectado.
Aquí es donde las Soluciones Corporativas de ADEN cumplen un rol estratégico. A través de programas In Company, consultorías especializadas y bootcamps aplicados, las organizaciones pueden identificar ineficiencias estructurales antes de que se amplifiquen, y diseñar una arquitectura escalable.




